Tu mierda me ilumina (Your shit illuminates me) - Lecturas magazine jan. 2012

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No se asusten. Esto no va de política, de economía, de elecciones ni de ocupaciones. Va de casas, de hogares. De cocinas y baños. De ese espacio en el que te sientes a refugio. Sólo que, esta vez, tiene que ver mucho con la mierda.
Un día me desperté y Philips (sí, sí, Philips, como la afeitadora de su abuelo o el cepillo de dientes eléctrico de las últimas Navidades) había lanzado un proyecto espectacular para la semana del Diseño Holandés llamado “La casa microbiana”. Y es original y bella. Déjenme que les dé un tour:
Empezamos. Bienvenidos a la cocina. Es espaciosa y cómoda, y no es nada fría. Tiene una isla de cocina reposicionable, una pila y una zona de fogones. Los residuos de los vegetales que se preparan se trituran ahí mismo. Eso es importante porque todo funciona con bio-gas producido por las bacterias que viven en los restos orgánicos que generan la vida en la casa. De ahí el título.
Ahora fíjense en la mesa. Ahí es donde ocurre todo, ¿verdad? Los festines, los deberes, las charlas, los juegos. Esta mesa está especialmente pensada para preparar la comida en ella. En el centro hay cajones de terracota para conservar los alimentos frescos. No hay nevera. Sin embargo, la parte externa de la mesa está calentada por las cañerías de agua caliente que pasan por ahí. La luz de bio-gas está incorporada con el jardín y frutero. Es todo apetecible. Mmmm…
Para cenar posiblemente le invitemos a deliciosos hongos. El plástico reciclado en la casa acaba promoviendo su crecimiento. El mueble raro, curvo y con un agujero es para eso. Lo sé, mola. Sigamos.
¿Oh, el tiesto largo, ovalado, de vidrio color miel que está en la ventana? Nuestra colmena casera. Tiene un pequeño grifo desde el que nos servimos. Y así promovemos la supervivencia de estos bichitos esenciales. Además, las formas de la cera decoran.
Hasta aquí, la visita es una sorpresa gratísima. El confort, la efectividad, la belleza. Todo funciona. Pero las visitas tienen que ir al baño, eventualmente. Pasen. En el baño hay muchas plantas. Pero el baño no tiene asiento. Está en el suelo. Esto está hecho aposta, y permite una mejor ergonomía y utilización de recursos (no hay agua, y recuerden que todo se recoge para generar energía para la casa). Funciona en teoría, pero resulta chocante a las culturas acostumbradas al asiento (¿quién puede leer haciendo equilibrios?). Y, eh, sí, analiza tus excrementos como parte de un sistema de supervisión de tu salud.
Aquí es dónde la cosa pierde un poco. Se incluye una lámpara que aprovecha el brillo de los procesos biológicos, y han cedido a lo inevitable y tiene aspecto “orgánico”, como si fueran células verdes e irregulares.
Está todo verdaderamente espectacular. Pero si mi mierda ilumina la casa, por favor, no me pongan una lámpara de formas orgánicas. Gracias. Y sigan así.